La chicharrita del maíz se replegó en todo el país: en el NOA y el NEA las capturas ya están por debajo de las de hace un año

El 52.º informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis registró en la primera quincena de octubre 1,5 adultos por trampa en el NOA y 1,18 en el NEA, contra 8,34 y 6,85 dos semanas antes. Atribuye la caída a las lluvias y la amplitud térmica, y pide no abandonar los monitoreos.
Las poblaciones de chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) cayeron con fuerza en las cinco regiones productivas del país durante la primera quincena de octubre, según el 52.º informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, difundido este martes por Bichos de Campo. El relevamiento atribuye la «nueva y contundente retracción» a la combinación de lluvias y grandes amplitudes térmicas, y concluye que las condiciones son incluso mejores que las de un año atrás a esta altura, sobre todo en las zonas endémicas del NOA y el NEA.
El dato pesa porque el insecto es el vector del achaparramiento del maíz, la enfermedad que provocó fuertes pérdidas en la campaña 2023/24: según la Red, aquella epifitia «se llevó casi 20% de la producción».

El norte, donde más cayó
En el NOA, el promedio bajó de 8,34 adultos por trampa en la segunda quincena de septiembre a 1,5 en la primera de octubre, un 67% menos que los 4,59 registrados en el mismo período de 2025. En el NEA, las capturas pasaron de 6,85 a 1,18 adultos por trampa en una quincena, frente a 3,83 un año antes.
El 62% de los puntos monitoreados en el NOA y el 67% en el NEA no registraron capturas. En ambas regiones el máximo fue de 16 adultos por trampa: en Termas de Río Hondo, en el NOA, y en Lilo Viejo, en el NEA, las dos localidades de Santiago del Estero.
El resto de la zona maicera
En el Litoral, el 83% de las localidades no tuvo capturas y el promedio fue de 0,34 adultos por trampa. En el Centro Norte no se detectó la plaga en el 86% de los sitios y el promedio cayó a 0,19, debajo de los 0,35 de un año atrás. En el Centro Sur no hubo capturas en el 98% de las localidades y el promedio fue de 0,03, similar al de los relevamientos anteriores y al del mismo período de 2025.

Por qué piden no bajar la guardia
Pese a la mejora, los especialistas de la Red advierten que las bajas capturas no justifican suspender los monitoreos: después de la campaña 2023/24, sostienen, quedó claro que «nunca hay que bajar la guardia con esta plaga».
Entre sus recomendaciones figura eliminar los maíces voluntarios o «guachos», que funcionan como un «puente verde» para que el insecto y los patógenos que transmite pasen de una campaña a la siguiente, y monitorear con frecuencia los lotes de maíz de primera desde la emergencia del cultivo, para detectar a tiempo una eventual reaparición del vector y definir estrategias de control.
El informe llega mientras se define la siembra de maíz 2026/27. Según Bichos de Campo, los relevamientos previos habían encendido alertas por los recuentos altos en las zonas endémicas, en combinación con el pronóstico de El Niño y sus lluvias abundantes, y habían obligado a repensar estrategias de siembra.
Qué sigue
La Red informa sus capturas por quincena: el próximo relevamiento mostrará si la retracción se sostiene a medida que avanza la implantación del cultivo.
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