El Gobierno cambió el Código Alimentario: el tomate triturado podrá tener hasta 17% de piel y semillas, y habrá que avisar en el envase si un yogur no tiene «flora activa»

Dos resoluciones conjuntas de Salud y Agricultura suben del 10% al 17% el tope de piel, fibras y semillas, a pedido de la industria de Mendoza, y fijan cómo se rotulan las leches fermentadas tratadas con calor. Rigen desde el 5 de noviembre.
El Gobierno modificó este miércoles 4 de noviembre el Código Alimentario Argentino con dos resoluciones conjuntas de las secretarías de Gestión Sanitaria y de Agricultura, Ganadería y Pesca. La primera sube del 10% al 17% en peso la proporción máxima de piel, fibras y semillas que puede tener el tomate triturado. La segunda obliga a rotular de forma específica las leches fermentadas, como el yogur, que reciben calor después de fermentar y ya no tienen microorganismos vivos.
Las dos llevan la firma de Héctor Flores y Sergio Iraeta, están fechadas el 29 de octubre y entran en vigencia el día siguiente a su publicación en el Boletín Oficial, es decir, el 5 de noviembre.

Por qué cambia el tomate
El pedido salió de la industria: lo promovió la Cámara de la Fruta Industrializada de Mendoza (CAFIM) y lo presentó la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL), con un informe del INTI, según los considerandos de la Resolución Conjunta 2/2026. Ese informe dice que en distintas variedades los porcentajes de piel, fibra y semilla superan el tope de 10% que regía hasta ahora.
La explicación es agrícola. En Mendoza y San Juan, las principales zonas, la cosecha de tomate perita para industria es mecanizada, y eso exige variedades de piel más gruesa, más firmes y resistentes. El Gobierno sostiene que el cambio no afecta los parámetros de calidad, porque se mantiene el mínimo de extracto seco: el líquido escurrido debe tener al menos 5% de sólidos de tomate, sin contar la sal. Tampoco se pueden agregar conservantes ni colorantes.
La misma norma actualiza las reglas del tomate deshidratado, a pedido de la estación Rama Caída del INTA. Las hortalizas desecadas siguen con un máximo de 7% de agua, pero el tomate tendrá su propio rango, de 6% a 25% de humedad, con referencia en una norma de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa, porque según el INTA se comporta más como una fruta deshidratada.

Yogur: qué tendrá que decir el envase
La Resolución Conjunta 3/2026 sustituye el artículo 577 tris y alcanza a todas las leches fermentadas definidas en el Código, entre ellas yogur, kefir y cuajada. Si recibieron tratamiento térmico después de la fermentación y no contienen los microorganismos específicos vivos, deberán sumar a su denominación las leyendas «TRATADO TÉRMICAMENTE DESPUÉS DE LA FERMENTACIÓN» y «SIN FLORA ACTIVA» o «SIN MICROORGANISMOS ESPECÍFICOS VIABLES», con letras de igual tamaño, realce y visibilidad.
El expediente lo inició la firma L3N S.A., que pidió incorporar esa categoría y presentó antecedentes de su venta en otros países. El calor, explica la resolución, sirve para mejorar la estabilidad comercial y alargar la vida útil del producto, pero mata a esos microorganismos. La norma se apoya en el Codex Alimentarius, que contempla estos productos y no les exige microorganismos viables, siempre que se identifique el tratamiento.
Qué falta
Las resoluciones no dicen cuántas marcas o productos alcanzan, ni fijan un plazo para adecuar los envases: el texto sólo establece la vigencia general.
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