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TECNOLOGÍA · INTELIGENCIA ARTIFICIAL · CASA BLANCA

Trump firmó la orden que obliga al gobierno de EE.UU. a llamar «superinteligencia» a la IA, y las tecnológicas sellaron un acuerdo voluntario de autorregulación

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Ilustración editorial generada con IA: una carpeta de cuero azul con el sello presidencial de Estados Unidos y una lapicera sobre una mesa, junto a una bandeja de servidor de IA, con la bandera estadounidense y la Casa Blanca al fondo; composición conceptual, no es una fotografía de la firma ni de la orden.

La orden manda a todas las agencias federales dejar de usar «inteligencia artificial» y reemplazarla por «Super Intelligence» (SI), pero no crea un nuevo marco regulatorio. En paralelo, los jefes de las grandes empresas del sector firmaron en la Casa Blanca un compromiso de revisiones internas y externas de sus sistemas que Trump calificó de «moralmente vinculante».

Donald Trump firmó este martes en la Casa Blanca una orden ejecutiva que obliga a todos los departamentos y agencias del gobierno federal de Estados Unidos a dejar de usar los términos «inteligencia artificial» e «IA» y a reemplazarlos por «Super Intelligence» y «SI» en su correspondencia oficial, sus comunicaciones públicas y sus documentos de política, según la hoja informativa de la Casa Blanca. La firma cerró una jornada que había empezado con el lanzamiento del portal America.gov y siguió con un almuerzo con los jefes de las principales empresas de IA, que terminó con un acuerdo voluntario de autorregulación.

La orden encarga al asistente del presidente para Ciencia y Tecnología proponer una definición federal de «Super Intelligence» que refleje las capacidades actuales de la tecnología, e identificar qué otras medidas ejecutivas harían falta para aplicarla. Según el texto de la orden, publicado más tarde en whitehouse.gov, el asistente tiene 60 días para presentar al presidente una propuesta de lenguaje legislativo con esa definición, una evaluación de si hace falta modificar las definiciones legales vigentes de «inteligencia artificial», las enmiendas necesarias para adecuar las referencias en la ley y recomendaciones de nuevas acciones presidenciales. La Casa Blanca argumenta que el nuevo término describe mejor lo que la tecnología ya hace, en lugar de presentarla como una simple automatización de la inteligencia humana. Trump sostuvo que llamarla «artificial» la hace parecer menos capaz de lo que es, según la cobertura de la cadena Sinclair.

El cambio es de nomenclatura: la orden no crea un nuevo marco regulatorio para la industria, según Sinclair. El texto confirma ese alcance: define «Super Intelligence» o «SI» como las tecnologías y sistemas que ya abarca el término «inteligencia artificial» en la ley federal (sección 9401(3) del título 15 del Código de EE.UU.), de modo que por ahora la definición legal no cambia. El reemplazo rige para la correspondencia, las comunicaciones, los sitios web, los informes y los documentos no legales del Poder Ejecutivo, pero no obliga a modificar regulaciones, acciones presidenciales, contratos ni subvenciones ya emitidos. La Oficina de Política Científica y Tecnológica (OSTP) paga los costos de publicación y, como es habitual, la orden no crea derechos exigibles ante la Justicia.

Un acuerdo «moralmente vinculante»

Tras el almuerzo, Trump anunció que los ejecutivos firmaron un acuerdo voluntario que incluye revisiones internas y externas de sus sistemas de IA, según PBS NewsHour. «Veo una enorme autorregulación. Y entienden que tienen que autorregularse», dijo el presidente. El mandatario lo describió como «moralmente vinculante», aunque sin mecanismos legales para hacerlo cumplir, y el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, lo presentó como una «declaración de principios», según Interesting Engineering e investingLive.

Según esas coberturas, el compromiso prevé controles internos sobre el desarrollo y varias capas de auditoría —evaluaciones propias y auditorías externas—, y Mark Zuckerberg (Meta) dijo que las empresas acordaron «múltiples capas de auditoría». Entre los firmantes mencionados figuran Elon Musk, Zuckerberg, Jensen Huang (Nvidia) y Dario Amodei (Anthropic). La Casa Blanca no publicó el texto del acuerdo ni la lista completa de firmantes, y no se informó si sus resultados serán públicos. Interesting Engineering mencionó además la discusión de un comité opcional de unas diez personas para seguir al sector, sin miembros ni atribuciones anunciados.

Por qué importa

El acuerdo llega en medio de una discusión abierta sobre la seguridad de los modelos más avanzados: OpenAI canceló GPT-6.1 Astra por fallas en sus pruebas de seguridad y un grupo de científicos encabezado por Geoffrey Hinton y Yoshua Bengio reclamó auditores externos para los laboratorios. La administración, en cambio, rechaza nuevas reglas federales y apuesta a que la industria fije sus propias salvaguardas, mientras plantea la competencia con China como su prioridad.

Quedan pendientes la propuesta legislativa con la definición federal de «Super Intelligence» que debe proponer la Casa Blanca y los detalles del acuerdo: quiénes lo firmaron, quién hará las auditorías externas y cómo se informarán sus resultados.