El "peso fuerte" empieza a pesar sobre el crecimiento de la economía argentina
Un reporte de Bloomberg difundido este jueves sostiene que la fortaleza del peso argentino se convirtió en un freno para el crecimiento económico, en momentos en que el Gobierno prioriza la desaceleración de la inflación por sobre la competitividad cambiaria. Según el analista de Barclays Iván Stambulsky, citado por la agencia, "el tipo de cambio real efectivo es demasiado fuerte para la actual combinación de políticas".
El peso se depreció apenas 3,7% frente al dólar entre enero y agosto, muy por debajo del 21,3% acumulado por la inflación en el mismo período, lo que implica una apreciación real significativa de la moneda. Esa dinámica afecta especialmente a los sectores que compiten con importaciones o dependen de exportar: la construcción cayó 4,5% interanual en agosto y la industria manufacturera retrocedió 4,9% en el mismo mes, en un contexto de apreciación real que Bloomberg señala como parte del problema de competitividad, aunque sin atribuirle una relación de causa única.
Como reflejo de esa preocupación, distintas entidades recortaron sus proyecciones de crecimiento para 2026: de un estimado cercano a 3,5% hace algunos meses a uno de 2,1% en la actualidad. En paralelo, las coberturas contra una devaluación -instrumentos dólar-linked que inversores y empresas usan para protegerse de un salto cambiario-, según estimaciones de Facimex citadas por Bloomberg, pasaron de USD 5.200 millones a fines de marzo a USD 12.000 millones a fines de agosto, más del doble en cinco meses.
No todas las voces del mercado comparten el diagnóstico de que haya que acelerar la depreciación. Osvaldo Giordano, presidente del IERAL, planteó una lectura distinta: para el economista, la prioridad oficial de bajar rápido la inflación podría implicar, en el margen, menos riesgo que acelerar el ritmo de depreciación del peso. La inflación mensual, de hecho, viene de una marcada desaceleración: del 25,5% que marcó en el primer mes de la gestión de Milei al 1,7% registrado en agosto de este año.
El debate se da en un contexto en el que el propio INDEC confirmó esta semana, en un dato posterior al reporte de Bloomberg, una contracción del PBI de 0,6% en el segundo trimestre y una suba del desempleo a 7,9%, el nivel más alto desde 2021 (ver nota relacionada). La discusión de fondo -cuánto puede sostenerse un esquema de ancla cambiaria antes de que empiece a pesar sobre la actividad- va a seguir marcando la agenda económica de cara a la revisión del FMI, que llega a Buenos Aires el 21 de septiembre.
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