La Cámara de Representantes de EEUU aprobó por 417 a 3 un proyecto para evitar que los hogares paguen los costos eléctricos de los data centers
La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó el miércoles, por 417 votos a favor y 3 en contra, la Ratepayer Protection Act, un proyecto de ley bipartidario que busca que las empresas tecnológicas —y no los hogares— absorban el costo de la nueva infraestructura eléctrica que demandan los centros de datos de inteligencia artificial. El proyecto, impulsado por el representante republicano de Colorado Gabe Evans junto a la demócrata de Florida Kathy Castor, pasa ahora al Senado para su tratamiento, según reportaron CBS News y NBC News.
La norma establece un estándar para que los reguladores estatales de servicios públicos consideren mecanismos que hagan que los "grandes consumidores" —categoría que incluye a los centros de datos— paguen específicamente el costo de la nueva generación eléctrica que su demanda genera, en lugar de repartirlo entre todos los usuarios residenciales; no impone una tarifa federal directa, sino que delega el diseño en cada estado. El presidente de la Cámara, Mike Johnson, dijo que "las empresas de IA tienen la responsabilidad de ser buenos vecinos" y que la ley "garantiza que las familias trabajadoras no paguen la cuenta", según CBS News.
La medida responde a una presión creciente: la Agencia Internacional de Energía proyectó que el consumo eléctrico de los centros de datos en Estados Unidos podría más que duplicarse entre 2024 y el final de la década, y algunas estimaciones citadas por CBS News calculan que los data centers podrían representar más del 10% de la demanda eléctrica del país hacia 2030. Ese crecimiento ya generó rechazo político y social en distintos estados frente al avance de nuevos proyectos.
El respaldo casi unánime en la Cámara —417 a 3— muestra que, más allá de las diferencias partidarias en otros temas, el reclamo por el impacto de los centros de datos en las facturas eléctricas atraviesa a ambos partidos: en las últimas semanas, legisladores demócratas y republicanos presionaron por separado a las grandes tecnológicas por el mismo motivo. El proyecto necesita ahora el visto bueno del Senado antes de convertirse en ley.
De aprobarse también en el Senado, la ley no fijaría tarifas ni montos específicos, sino que delegaría en los reguladores estatales el diseño de los esquemas de facturación diferenciada para los grandes consumidores eléctricos, lo que podría demorar su impacto efectivo en las boletas de luz de los hogares estadounidenses.
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