Jordania: un ataque armado contra un funeral en una iglesia ortodoxa de Karak deja nueve muertos y 40 heridos

Un grupo de hombres armados abrió fuego el viernes 23 de octubre durante un funeral en la iglesia ortodoxa griega de San Jorge, en la aldea de Hamoud, en la gobernación de Karak, al sur de Ammán. El balance oficial inicial fue de siete muertos y 40 heridos, según AP; el sábado la cifra de fallecidos subió a nueve después de que muriera uno de los heridos, informó Al Jazeera. El gobierno jordano lo calificó de acto de «terrorismo extremista» y decretó tres días de duelo nacional.
Imágenes difundidas por la televisión estatal muestran a dos atacantes con pistolas que se acercan a la iglesia y disparan, y a un tercero con un fusil semiautomático, según AP. Un asistente al funeral contó a esa agencia que el tiroteo empezó unos 15 minutos después de iniciada la ceremonia. Karak tiene una minoría cristiana. Los ataques de este tipo son poco frecuentes en Jordania.
Sin detenidos ni reivindicación
Al cierre de esta nota no se habían informado detenciones y ningún grupo se había atribuido el ataque, según Al Jazeera. El director de Seguridad Pública, Obaidallah Maaytah, dijo que las autoridades tienen información sobre los autores, aunque no dio nombres, según el diario Asharq Al-Awsat, que citó fuentes según las cuales los atacantes serían vecinos de Karak con ideología takfirí (yihadista) y ya fueron identificados. Las fuerzas de seguridad cerraron los accesos a la gobernación. La embajada de Estados Unidos en Ammán informó que Jordania reforzó la seguridad en centros comerciales, embajadas y otros lugares.

El rey Abdalá II afirmó que Jordania enfrentará el acto terrorista «con las penas más duras» y ordenó a las fuerzas de seguridad perseguir a los responsables «con mano de hierro». El primer ministro, Jafar Hassan, atribuyó el ataque a «una ideología terrorista y un extremismo ciego». El rey visitó a los heridos en el hospital militar Príncipe Alí de Karak, según AP.
Condenas en la región y en la ONU
Líbano, Siria, Egipto y Omán condenaron el ataque, Irak expresó su solidaridad con Jordania y el gran imán de Al-Azhar, Ahmed al-Tayeb, lo calificó de «atroz ataque terrorista». El secretario general de la ONU, António Guterres, lo consideró «especialmente atroz» por haberse cometido durante un funeral y pidió que los responsables rindan cuentas, según AP.

El ataque llega en un momento de alta tensión regional: Estados Unidos acaba de reducir el personal de sus embajadas en Jordania, Líbano, Qatar y Emiratos por amenazas vinculadas a Irán (ver nota), aunque las autoridades jordanas no vincularon el tiroteo con ese conflicto. En diciembre de 2016, otra serie de ataques en Karak, incluido uno en su castillo cruzado, dejó 10 muertos.
Qué sigue
La investigación sigue abierta y Maaytah no fijó un plazo para las detenciones. Todavía no hay una lista oficial de víctimas ni precisiones sobre si los atacantes integran una célula vinculada a grupos dentro o fuera de Jordania.
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