Una bomba planeadora rusa mató a 33 personas en dos colectivos en Kramatorsk; Rubio dice que «no hay perspectiva» de un acuerdo de paz

El ataque alcanzó este jueves dos colectivos urbanos en una calle de la ciudad de Donetsk, cerca del frente, y dejó además 18 heridos, según autoridades ucranianas citadas por Reuters y AFP. El mismo día, Marco Rubio describió la guerra como un «estancamiento estratégico».
Una bomba planeadora rusa alcanzó este jueves 8 de octubre dos colectivos urbanos de pasajeros en una calle de Kramatorsk, en la región ucraniana de Donetsk, y mató al menos a 33 personas, según autoridades ucranianas citadas por Reuters y AFP. Hubo además 18 heridos. Es uno de los ataques más letales contra civiles en lo que va del año en esa ciudad cercana al frente.
El balance creció a lo largo de la mañana: el presidente Volodímir Zelenski había informado primero al menos 12 muertos, y el gobernador de la región, Vadim Filashkin, contó 14 heridos en un reporte de las 11:10, hora local, según The Kyiv Independent. La policía atribuyó el ataque a una bomba planeadora; Zelenski describió el lugar como una parada de colectivos.
«Rusia está destruyendo sistemáticamente Kramatorsk y aterrorizando a los civiles», escribió el comisionado de Derechos Humanos del Parlamento ucraniano, Dmitró Lubinets, que publicó imágenes del colectivo calcinado. El concejo municipal habló de «otro crimen horrible» del ejército ruso contra la población civil y aseguró que en la zona no había objetivos militares. Moscú no se había pronunciado sobre el ataque al cierre de esta nota.

Una ofensiva sobre el «cinturón de fortalezas»
Kramatorsk integra el llamado «cinturón de fortalezas», la línea de ciudades que sostiene la defensa ucraniana en lo que Kiev todavía controla de Donetsk. Según autoridades locales, Rusia intensificó en las últimas semanas los ataques con drones y bombas guiadas sobre esas ciudades; el 2 de octubre, un dron ya había alcanzado otro colectivo de pasajeros en Kramatorsk, con dos heridos.
El ataque llegó un día después de que un misil ruso destruyera un edificio de viviendas en Pryluky, en la región de Chernígov, con 22 muertos, entre ellos cinco chicos, en la ofensiva que Moscú lanzó en el cumpleaños de Vladimir Putin. En la noche del miércoles al jueves, Rusia lanzó además 142 drones de tipo Shahed —82 de ellos con propulsión a reacción— contra distintas ciudades; la Fuerza Aérea ucraniana dijo haber derribado o neutralizado 126. La ONU verificó más de 17.000 civiles muertos desde el inicio de la invasión, aunque advierte que la cifra real es considerablemente mayor.
Rubio: «estancamiento estratégico»
En paralelo, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, dijo en una entrevista con el diario griego Kathimerini que «en este momento no hay perspectiva de un acuerdo negociado». Rubio describió la guerra como un «estancamiento estratégico», que según él puede terminar por una negociación o por una escalada que se extienda más allá del conflicto original, y explicó que Rusia exige el control total del Donbás, algo que Ucrania considera inaceptable. Aun así, afirmó que Washington está dispuesto a cumplir el papel que pueda para alcanzar un acuerdo.
Las negociaciones directas entre Rusia y Ucrania con mediación estadounidense se interrumpieron a comienzos de año, cuando empezó la guerra de Estados Unidos e Israel con Irán, y no se reanudaron, según Meduza.

Qué sigue
Zelenski anunció que sus negociadores viajarán a Estados Unidos el viernes y el sábado para pedirle al presidente Donald Trump que aumente la presión sobre Rusia, según Reuters. El balance de víctimas de Kramatorsk es preliminar y puede cambiar.
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